martes, 8 de febrero de 2011

Maistro!!!


En mi larga carrera de estudiante, una carrera que aún sigue y no le veo fin, he tenido la oportunidad de compartir el aula con tres clases de maestros: los maestritos, los maestros y los maestrísimos.
El maestrito es aquel minúsculo ente que se enfrenta a un grupo de alumnos sin saber cual es su propósito. Es casi imposible de olvidar por malo y, quizá lo peor de él, trata de compensar la ausencia de transmisión de conocimiento atendiendo detalles de forma. Es aquel que se dedica a verificar asistencia la primera hora de clase, la segunda hora revisa el uniforme y limpieza. No permite la participación, mucho menos los cuestionamientos. Lo mas incomodo para él es que no puede ocultar su ignorancia. Lo mas triste para el alumno es que debido al autoritarismo malintencionado del maestrito, solo acumula frustración y rabia.

El maestro es simplemente un promedio, ni malo, ni bueno. Simplemente inodoro, indoloro y transparente. No aporta, pero tampoco fastidia. Complaciente, quizá; trascendente, jamás. Tal vez sea menos ignorante que el maestrito pero no por mucho, pues lo mas que sabe es un guión de memoria. Me atrevo a asegurar que es a quién mas temo, porque su visión promedio de la vida no motiva, pero tampoco incomoda. Es un caebien sin mayor importancia.

Sólo me resta mencionar al último, el maestrísimo. Este especimen no puede ocultar su vocación y está consiente que una vela no pierde nada de su fulgor por compartir su luz con otras mil velas. Puede ser que no sea tan escazo como parece, pero permanece relegado al anonimato por un sistema diseñado para castigar el error y no para premiar y estimular el mérito. Fomenta el debate, trata constantemente de validar sus ideas. Reconoce sus errores rápidamente, sin falsas excusas. Le da renombre a su cátedra, como Aristóteles le dio relumbre a la propia. Es sabio ya que en todo momento busca la conexión del conocimiento que transmite con la realidad.Es generoso, irreverente y desafiante. He tenido la enorme dicha de estar en contacto con varios maestrísimos que han marcado y siguen marcando mi vida, algunos solamente mediante sus textos.

El maestrito da lástima, el maestro olvidarlo no cuesta y el maestrísimo inspira.

La zoología de los alumnos es mucho mas extensa de explicar y es material para otro post.

Soy, en gran medida, producto de la influencia de los tres tipos de maestros. Y tu?

lunes, 24 de enero de 2011

Hojas en blanco


Se agotó la palabra.
Lo inevitable sucedió.
La pluma se secó, el tintero se quedó lleno.
Mucho que decir, pero un infranqueable dique calla mi voz.
Las ideas se acumulan, la necesidad de expresarlas ejerce una presión insoportable.

Ya no se mas quien soy, ni que pienso, ni a donde voy.
Necesito liberarme de esta tortura de ver vacías las hojas de mi bitácora.

Ojalá no sea tarde y mis ideas se hayan evaporado con el paso del tiempo
o quizás se contaminaron por la influencia de los escépticos que me acompañan en este viaje llamado vida.

domingo, 23 de enero de 2011

Lectores que cambian mi mundo


Tengo el gusto de conocer a Gloria Alvarez, la conocí en un ambiente puramente académico, durante las discusiones vespertinas sobre La Etica Nicomaquea de Aristóteles, y me impresionó gratamente por su belleza física pero me impactó más observar su agilidad mental, la cual evidentemente es producto de años de entrenamiento y dedicación. A la par de ella tengo el gusto de compartir sesudas conversaciones con Sussette, Guillermo, Barrueto, Edgar, Ades y algunos otros jovenes universitarios que me han sorprendido por su claridad intelectual, no puedo mas que manifestar mi admiración por cada uno de ellos.

Gracias a la Web 2.0 disfruto del privilegio de estar en contacto con muchas “patojas chispudas” (tal como se califica una de ellas en su bio) y muchos intelectuales guatemaltecos que aprovechan las redes sociales para manifestar sus inquietudes, pero principalmente para dar rienda suelta a su talento y mostrarlo al mundo. Iveen, Omar, Giopack, Jean, Ivan, Fernanda, JoseKont, Maia son unos pocos nombres que aparecen al azar de una larga lista. Se que cometo una gran injusticia al dejar fuera a muchos otros que debiera mencionar, sirvanse disculparme, las razones son obvias.

Estas vivencias me hacen creer en esa otra Guatemala que no ocupa las portadas de los diarios y revistas. Gracias a ello tengo la convicción de que en este país existe gente extraordinaria, y que los medios tradicionales de comunicación no mencionan, porque simplemente son noticia que no vende, pero que si se echa al hombro a esta nación para sacarla adelante.

Muchos de ellos leen, leen bien, leen bastante y son gente de acción que está navegando contra corriente, pues a pesar de la violencia y los politicos con su asquerosa corrupción sigue aqui, de pie.

Gracias mis queridos amigos porque ustedes me hacen tener la esperanza de que el país que heredaran mis hijos no será tan pura mierda…

lunes, 20 de diciembre de 2010

Martillar con el corazón (reloaded)


Don Manuel es el mecánico que repara los vehículos de mi familia, su apariencia no se diferencia de la del resto de mecánicos que conozco; pero si marca una diferencia la pasión y vocación con que vive su trabajo. Es impresionante verlo trabajar, el detalle con que revisa cada pieza, el orden mental con que desarma y rearma los vehículos que repara. Conversar con él, es un valor agregado al servicio que presta, se desplaza hablando de Alfred Adler y sus teorías con tanta facilidad como detecta el “fallón” del motor con solo aplicar el oído.
Es un tipo como cualquiera, sin nada de común, ni de corriente, y se diferencia del montón por la pasión con se dedica a su trabajo, pasión que se evidencia, con mas acento, en la calidad de los resultados que obtiene y la consiguiente confianza de sus fieles clientes.
Contrario al servicio de mi buen amigo el mecánico, recuerdo la atención que nos proporcionó una nutricionista cuando, con preocupación de padres primerizos, llevamos a mi hija mayor a consulta para verificar su peso y salud. Con premura y delegando en su secretaria la labor de evaluación nos mal atendió e invitó a jamás regresar a su consultorio. Evidenció que carecía de interés y pasión por realizar bien su trabajo. Un bonito consultorio y equipo sofisticado eran sus únicas posesiones, ignoro si le bastaron para mantener una clientela pues nunca mas supe, ni quise saber, de ella y del exagerado cobro que nos hizo.
La pasión con la que enfrentan su vida es la diferencia entre uno y otro, no la educación formal universitaria o el capital invertido en decorar el negocio. Es la misma pasión que a unos los conduce a ser intrépidos aventureros, al poeta a escribir los mas bonitos versos o a la madre a cuidar a sus hijos, en la intimidad del hogar, con el mas sentido amor.
La pasión es una marca que se lleva en la frente para que todos la vean; se aplican a todo o a nada de lo que se hace. Nos identificamos por nuestra pasión o por nuestra falta de ella e imprimimos este sello en nuestras conversaciones, en nuestro trabajo y en nuestra forma de amar.
Esa pasión provoca reacciones, deseadas algunas y otras no, pero desapercibida no podrá pasar.
El apasionado, es aquel que cuando de meter un clavo se trata, usa el corazón para martillarlo si es necesario, la actividad mas banal es excusa para lucir su interés por completar un trabajo con impresionantes resultados.
La pasión debe estar limitada por la razón, para convertirse en una razón apasionada que busque propósitos nobles sin menoscabar el bienestar de nadie y buscar el beneficio común.
En todos lados encontramos apasionados e indiferentes y hay profesiones para todos. Será difícil encontrar un burócrata apasionado por su trabajo y será también difícil encontrar a un empresario indiferente.
El apasionado es un soñador nato, sueña con la hermosa dama que comparte su asiento en el transporte público, sueña construyendo castillos en el aire que posteriormente se afana por hacer realidad.
El mundo de hoy y el de mañana es de quienes hacen de soñar un hábito y de la pasión una forma de vida.

martes, 14 de diciembre de 2010

Aperto libro


El ritmo del cambio

Los niños que comiencen este año el colegio se jubilarán en 2070. Nadie tiene idea de cómo será el mundo dentro de diez años, y mucho menos en 2070. Hay dos impulsores principales del cambio: la tecnología y la demografía.

La tecnología, en especial la tecnología digital, está progresando a tal ritmo que la mayoría de las personas no alcanzan a comprenderla.

La población mundial se ha multiplicado por dos en los últimos treinta años, de tres a seis mil millones de personas. Puede que hacia mediados de siglo se llegue a los nueve mil millones. Estas personas utilizarán tecnologías que todavía tienen que inventarse, de maneras que no podemos llegar a imaginar y en trabajos que aún no existen.

Leido en: El Elemento
Autor: Sir Ken Robinson