
Desde hace varios días he reflexionado sobre la campaña del perdón, esa de "libera tu corazón del pasadoooo", pues me hace ruido el concepto y tengo mis dudas acerca de la certeza de lo que allí aseveran.
En primer lugar quiero diferenciar entre perdón y guardar rencor. No es lo mismo. Una persona puede no perdonar y no guardar rencor. El rencor es un enojo profundo y persistente; un resentimiento arraigado que desequilibra y enferma el cuerpo y la mente. No es la ausencia de perdón lo que daña el alma.
En segundo lugar creo que no todo perdón es posible, porque no es justo. Lo justo es que cada quién sea responsable por las consecuencias de sus actos y si relevamos a los individuos de sus responsabilidades conduciremos a la sociedad a un caos que nadie desea. ¿Es justo perdonar al pederasta o al marido que abusa fisica y emocionalmente de su mujer? ¿Es justo que la viuda del piloto de camioneta urbana perdone al asesino de su esposo? Y, ¿qué hacer con los políticos irresponsables que nos mantienen hundidos en el mas ingrato subdesarrollo?
La tercera idea que me inquieta es que el perdón puede servir de incentivo para que la injusticia se continúe dando. Recuerdo a una abnegada madre que siempre le perdonaba a su hijo los pequeños robos que éste le hacia para satisfacer su vicio, el joven creció y la necesidad de licor también. Hoy en día la atormentada madre se ve precisada a mendigar y robar para cubrir las exigencias de su hijo, que la ha golpeado cuando no le provee.
Plantear el perdón como virtud indiscriminada es irresponsable, porque no es posible, es necesario ponerlo en contexto para juzgar en cada caso su conveniencia.
Dejo al amigo lector la inquietud que ahora me ocupa ¿será posible la paz en una sociedad donde todo se perdona?
