"Es por eso que nosotros invertimos una fortuna en medios. Creo que a través de los medios masivos podemos hacer llegar la voz a mucha gente, crear opinión de que debemos practicar el perdón, pues sin perdón no hay olvido. No podemos vivir en un país donde no haya perdón ni reconciliación".
Jorge H. López
En entrevista de Prensa Libre del 21 de octubre.
Al finalizar la lectura de la entrevista no puedo evitar los múltiples cuestionamientos que, atropellados, acuden a mi mente:
Si una mujer es victima de la violencia intrafamiliar, ¿la solución es que perdone y olvide?
Las esposas de los pilotos de unidades de transporte público, ¿deben enseñar perdón y olvido en el corazón de sus hijos huérfanos?
Mi vecino, que sostiene a su familia con su negocio de fletes ¿debe llenar el plato de sus hijos con perdón y olvido para los delincuentes que le robaron su vehículo?
¿Mis hijos deben aprender a perdonar y olvidar a los delincuentes de cuello blanco que elegimos cada cuatro años? Sin importar cuanto hayan robado, ni cuanta miseria generan a su paso.
¿Debo perdonar y olvidar los abusos de mis socios y amigos en los negocios, en el matrimonio, en la escuela? Y no ponerle punto final a sus desmanes.
Si la norma para vivir pacíficamente en sociedad es el perdón y no el respeto por el derecho ajeno, ¿para que gastamos tanto dinero en tribunales de justicia? ¿Para qué tanto esfuerzo por legislar?
¿Será que el perdón es bueno para la democracia y el olvido es mas importante que la república?
Y, si el perdón y el olvido son las metas, ¿cuál es el propósito de amenazar al pecador con el infierno?
¿Será que siempre debe prevalecer el valor del perdón sobre el valor de la justicia?
Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito. Aristóteles.
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martes, 23 de octubre de 2012
martes, 22 de marzo de 2011
Perdona, libera tu corazón del pasado

Desde hace varios días he reflexionado sobre la campaña del perdón, esa de "libera tu corazón del pasadoooo", pues me hace ruido el concepto y tengo mis dudas acerca de la certeza de lo que allí aseveran.
En primer lugar quiero diferenciar entre perdón y guardar rencor. No es lo mismo. Una persona puede no perdonar y no guardar rencor. El rencor es un enojo profundo y persistente; un resentimiento arraigado que desequilibra y enferma el cuerpo y la mente. No es la ausencia de perdón lo que daña el alma.
En segundo lugar creo que no todo perdón es posible, porque no es justo. Lo justo es que cada quién sea responsable por las consecuencias de sus actos y si relevamos a los individuos de sus responsabilidades conduciremos a la sociedad a un caos que nadie desea. ¿Es justo perdonar al pederasta o al marido que abusa fisica y emocionalmente de su mujer? ¿Es justo que la viuda del piloto de camioneta urbana perdone al asesino de su esposo? Y, ¿qué hacer con los políticos irresponsables que nos mantienen hundidos en el mas ingrato subdesarrollo?
La tercera idea que me inquieta es que el perdón puede servir de incentivo para que la injusticia se continúe dando. Recuerdo a una abnegada madre que siempre le perdonaba a su hijo los pequeños robos que éste le hacia para satisfacer su vicio, el joven creció y la necesidad de licor también. Hoy en día la atormentada madre se ve precisada a mendigar y robar para cubrir las exigencias de su hijo, que la ha golpeado cuando no le provee.
Plantear el perdón como virtud indiscriminada es irresponsable, porque no es posible, es necesario ponerlo en contexto para juzgar en cada caso su conveniencia.
Dejo al amigo lector la inquietud que ahora me ocupa ¿será posible la paz en una sociedad donde todo se perdona?
Un enlace de interes con un punto de vista un poco diferente al mío http://pensamientoradical.blogspot.com/
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