"Es por eso que nosotros invertimos una fortuna en medios. Creo que a través de los medios masivos podemos hacer llegar la voz a mucha gente, crear opinión de que debemos practicar el perdón, pues sin perdón no hay olvido. No podemos vivir en un país donde no haya perdón ni reconciliación".
Jorge H. López
En entrevista de Prensa Libre del 21 de octubre.
Al finalizar la lectura de la entrevista no puedo evitar los múltiples cuestionamientos que, atropellados, acuden a mi mente:
Si una mujer es victima de la violencia intrafamiliar, ¿la solución es que perdone y olvide?
Las esposas de los pilotos de unidades de transporte público, ¿deben enseñar perdón y olvido en el corazón de sus hijos huérfanos?
Mi vecino, que sostiene a su familia con su negocio de fletes ¿debe llenar el plato de sus hijos con perdón y olvido para los delincuentes que le robaron su vehículo?
¿Mis hijos deben aprender a perdonar y olvidar a los delincuentes de cuello blanco que elegimos cada cuatro años? Sin importar cuanto hayan robado, ni cuanta miseria generan a su paso.
¿Debo perdonar y olvidar los abusos de mis socios y amigos en los negocios, en el matrimonio, en la escuela? Y no ponerle punto final a sus desmanes.
Si la norma para vivir pacíficamente en sociedad es el perdón y no el respeto por el derecho ajeno, ¿para que gastamos tanto dinero en tribunales de justicia? ¿Para qué tanto esfuerzo por legislar?
¿Será que el perdón es bueno para la democracia y el olvido es mas importante que la república?
Y, si el perdón y el olvido son las metas, ¿cuál es el propósito de amenazar al pecador con el infierno?
¿Será que siempre debe prevalecer el valor del perdón sobre el valor de la justicia?
Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito. Aristóteles.
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martes, 23 de octubre de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
De cruzadas
Siempre me sorprendieron las historias de cruzadas. El rey Ricardo abandonó su trono en Inglaterra y en su ausencia se desarrolló toda la trama del príncipe Juan contra el ladrón mas querido de las leyendas, Robin Hood, solo por citar un ejemplo, pero abunda el material sobre el cuál se puede conversar porque las cruzadas se realizaron durante un período de casi 200 años. Los motivos de estas guerras eran principalmente religiosos y su propósito final era el de obtener una indulgencia.
Actualmente se libran cruzadas, no tan sangrientas, pero quizá un poco violentas con el propósito hacer valer propuestas consideradas ideales. La que mas destaca es la cruzada en pos de la democracia. Se le atribuyen características y bondades que la convierten en una panacea por la que vale la pena todo sacrificio. Lamentablemente, al igual que las cruzadas de la antigüedad, son luchas que no conducen al destino deseado porque los motivos no son racionalmente comprendidos.
Ya tenemos treinta años de elegir por medio de la elección popular a los gobernantes de nuestro país y seguimos a la deriva. La corrupción nos corroe, la incapacidad de los gobernantes es incuestionable, la justicia es privilegio de unos pocos y fácil de evadir. En fin, la democracia no nos ha ayudado a elevar nuestro nivel de vida, tal como prometen los políticos durante sus campañas.
Democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. En sentido estricto la democracia es una forma de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. (Fuente: Wikipedia).
El problema es que confundimos democracia con república, esta última es el gobierno de leyes y si es un motivo correcto para emprender una cruzada ideológica.
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