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martes, 23 de marzo de 2010

Lo acepto: soy alcohólico



Cuando tenía 10 años, aproximadamente, empecé a asistir a las reuniones de Alcohólicos Anónimos (AA), sin haber tenido problemas con la bebida. Casi nunca me perdía las reuniones de los martes y los jueves porque disfrutaba mucho escuchando los testimonios de los múltiples usuarios del estrado. Cuando había eventos mayores era de los primeros en llegar y de los últimos en retirarme. Las charlas posteriores a la reunión cautivaban mi atención y me deleitaba con los aperitivos preparados por las compañeras. Eran los tiempos en que me denominaba simplemente El Ultimo D P, porque la privacidad y la humildad son principios vitales de la organización.

AA es la única esperanza para quienes están atrapados por la terrible enfermedad del alcoholismo. Desde entonces he podido observar la efectividad del programa de 12 pasos. Varios compañeros alcohólicos ostentan con orgullo muchos años alejados de la bebida. El alcoholismo es una enfermedad incurable que es posible superar gracias un sencillo programa.

La filosofía detrás del programa de alcohólicos anónimos es, a mi parecer, el motivo de su éxito: la aceptación de la realidad y ser objetivos en la forma de manejarla. El programa de los doce pasos original empieza con el siguiente enunciado:

1.Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos el alcohol, y que nuestra vida se había vuelto ingobernable.

En otras palabras, aceptamos la realidad y decidimos enfrentarla. Cómo la vamos a enfrentar es el otro pilar que sostiene el programa:

EL PLAN 24 HORAS

No existen juramentos, ni compromisos sociales de ninguna clase. No decimos nunca mas volveremos a beber , en cambio decimos “Solo por Hoy” no beberemos. El plan 24 Horas. En lugar de jurar dejar de beber para siempre o preocuparse de dejar de beber para siempre nos concentramos en no beber hoy.

Aceptamos que la realidad existe y la enfrentamos de la única forma en que se puede hacer: en tiempo presente.

martes, 16 de junio de 2009

Otra vez la realidad

Dando vueltas por el supermercado me dediqué a observar a los compradores y sus rituales de compra.
Una pareja de jovenes padres se dedicaba con gran afán a elegir la mejor opción entre la amplia variedad de pañales que ofrecía el estante.
Una exigente señora verificaba el aroma de los diferentes shampoos, destapando cada envase de los que se exhibían.
Entre la amplia variedad de precios, marcas y calidades, una ama de casa estaba eligiendo la leche, otra el pan de rodaja y, mas adelante, otro comprador seleccionaba un suplemento vitamínico.

Como toma la gente sus decisiones, ¿será que cierra los ojos y compra lo primero que su mano alcanza?, ¿será que evalua racionalmente en función de la realidad y de los indicadores que esta le provee, como precio y calidad?, ¿será que toma sus decisiones tomando en cuenta las experiencias anteriores?.

¿Será que toma en cuenta la realidad de su saldo en el banco o del contenido de su billetera?

¿O será que debido a sus percepciones personales es incapaz de distinguir la realidad de sus conceptos subjetivos?

Ciertamente, no todos toman la realidad como referente para tomar sus decisiones, pero quienes si lo hacen aseguran mejores resultados.

jueves, 11 de junio de 2009

Para que sirve la realidad

Los ojos nublados por el llanto no permitían que Emilia pudiera ver a su esposo de rodillas frente a ella. Sin embargo, nada podía hacer para no escuchar sus suplicas:
“No te vayas, por favor no te vayas. Tu sabes que te quiero, sabes bien cuanto te quiero”- repetía Oscar, una y otra vez.
A ratos las palabras de él perdían sentido y solamente sonaba un lejano rumor que se confundía con las imágenes que acudían a la mente de ella.
Emilia no podía dejar de pensar en los golpes recibidos, los halones de pelo y las humillaciones.
Mientras él seguía repitiendo cuanto la amaba, ella alcanzaba a sentir el fuerte olor a licor que acompañaba su letanía.
“Por favor, por favor. Por todo el amor que nos tenemos. Por este amor que es lo único que cuenta. La única realidad que cuenta. Por favor, no te vayas. Piensa en mi. Que sería de mi, si tu te vas. ¿O es que ya no te importo? Dime. ¡Dímelo! ¡Dime que ya no me amas y mi vida terminará!”-repetía Oscar otra vez, sin lograr conmoverla.
El fuerte dolor en el costado obligo a Emilia a inclinarse un poco hacia el lado derecho. “Otra costilla rota, esto ya no puede seguir así”- se repitió ella con firmeza.
“Te prometo que esta si es la última vez que pasa. Nunca. Nunca más. Te lo prometo. Pero por favor, no te vayas...” Oscar apenas logró terminar esta última oración porque rompió a llorar, con desesperación por su impotencia. Estaba seguro que esta vez no lograría detenerla.
Ella se permitió una última duda. “¿Y si es cierto?, ¿y si esta vez si es cierto y ya no me volverá a pegar?, ¿y si se mata al no verme más? Qué difícil tomar esta decisión. Es que no se si creer en sus palabras y promesas. Dios mío, ayudame. ¿Qué hago? No se como tomar esta decisión. Como puedo...”. El fuerte dolor en su costado, que le garantizaba una costilla rota, interrumpió su reflexión.
Lo apartó de su lado y, sin recoger la caja que contenía sus pocas cosas, salió del pequeño cuarto que alquilaban en un palomar.
Él se quedo llorando hasta que los efectos del licor lo durmieron.

sábado, 7 de febrero de 2009

La realidad

La falta de capacidad de entender la realidad nos empuja, inevitablemente, a tomar continuamente decisiones equivocadas. Es posible que tomemos algunas decisiones acertadas, pero el acierto es producto de la casualidad y no estaremos en posibilidad de repetir el éxito de manera deliberada.
El asunto es que no es fácil mantenerse en contacto con la realidad porque, muchas veces sucede que:
No queremos aceptar la realidad.
No nos conviene aceptar la realidad.
Necesitamos que la realidad sea diferente.
Aceptamos la realidad que nos imponen otras personas.
No utilizamos nuestra mente, o no sabemos utilizar nuestra mente, para comprender la realidad.
Por ejemplo: la realidad muestra que Guatemala nunca va a llegar a un mundial, y si se diera el caso de llegar; por un cambio de reglas, una invitación o que se yo que fortuito evento, vamos a desear no haber llegado a una competición de alto nivel en el fútbol.
La realidad es que nuestros jugadores no tienen el nivel de calidad necesario para enfrentar con éxito a equipos de otros países.
No importa que digan los patrocinadores, no importa que digan los dirigentes, la realidad es una. Lo único que manifiestan los interesados en falsear las cosas, son sus intereses personales.
Duele reconocerlo, pero en el mundo del futbol, casi no contamos y debemos conformarnos con pequeños éxitos, que a duras penas, sirven de consuelo.