miércoles, 6 de junio de 2012

Y por sus frutos los conoceréis...

No pude evitar el deseo de compartir los frutos del trabajo de mi hija...

miércoles, 9 de mayo de 2012

Mis zapatos viejos

Foto: www.decorahoy.com
Recién hacia la cuenta de los pares de zapatos de los que dispongo y me llamó la atención la poca importancia que le doy al calzado. Resulta que solo dispongo de tres pares de zapatos en buen estado. El resto, otros tres pares, ya están en malas condiciones; pero aún así, les doy una buena lustradita y me siguen siendo útiles.
Una cosa llevo a la otra y terminé, después de una breve cadena de reflexiones, haciendo una evaluación sobre el uso que le doy a mi dinero. Resulta que mi principal gasto es en educación, tanto la de mis hijos como la mía. Libros, colegiaturas, copias, útiles, tecnología. Después siguen los gastos de funcionamiento,  como gasolina, mantenimiento, servicios. El siguiente gasto es diversión con mi familia. Películas, comidas fuera y chucherías. Y así hasta llegar al rubro en el que menos gasto, ropa para mi.
Y es que me resulta complicado atender este ultimo apartado. Con recursos limitados, me veo obligado a elegir entre un libro de Ken Follet y ese par de zapatos que exhiben en el local que está a la par de la librería. No lo dudo ni un instante, siempre prefiero esas hojas de papel con manchas negras.
Por fortuna conozco mi pasión y puedo realizarme viviendola.
Muchas horas de desvelo le he dedicado a buscar la justificación a esta fugaz existencia y, no se si temprano o tarde, llegué a relacionarla con la realización de los sueños motivados por mi pasión mas profunda, mi gusto por el conocimiento y por compartirlo.
Ya no importa mas si mi segura muerte llega pronto o tarde, solo espero que me sorprenda con un libro en la mano o sosteniendo una discusión honesta con alguien que no comparta mis ideas. Bueno, y si ese alguien es uno de mis hijos... valdrá la pena haber vivido.

lunes, 23 de abril de 2012

De cruzadas

Siempre me sorprendieron las historias de cruzadas. El rey Ricardo abandonó su trono en Inglaterra y en su ausencia se desarrolló toda la trama del príncipe Juan contra el ladrón mas querido de las leyendas, Robin Hood, solo por citar un ejemplo, pero abunda el material sobre el cuál se puede conversar porque las cruzadas  se realizaron durante un período de casi 200 años. Los motivos de estas guerras eran principalmente religiosos y su propósito final era el de obtener una indulgencia.
Actualmente se libran cruzadas, no tan sangrientas, pero quizá un poco violentas con el propósito hacer valer propuestas consideradas ideales. La que mas destaca es la cruzada en pos de la democracia. Se le atribuyen características y bondades que la convierten en una panacea por la que vale la pena todo sacrificio. Lamentablemente, al igual que las cruzadas de la antigüedad, son luchas que no conducen al destino deseado porque los motivos no son racionalmente comprendidos.
Ya tenemos treinta años de elegir por medio de la elección popular a los gobernantes de nuestro país y seguimos a la deriva. La corrupción nos corroe, la incapacidad de los gobernantes es incuestionable, la justicia es privilegio de unos pocos y fácil de evadir. En fin, la democracia no nos ha ayudado a elevar nuestro nivel de vida, tal como prometen los políticos durante sus campañas.
Democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la  titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. En sentido estricto la democracia es una forma de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. (Fuente: Wikipedia).
El problema es que confundimos democracia con república, esta última es el gobierno de leyes y si es un motivo correcto para emprender una cruzada ideológica.

miércoles, 11 de abril de 2012

Filosofos

¿Quién es filósofo?
Puede ser que el filósofo sea quien sabe la historia de la filosofía y es capaz de distinguir a los diferentes autores con sus respectivas propuestas. Entonces debemos creer que para ser filosofo es necesario pasar mucho tiempo estudiando, leyendo mucho. No basta con leer El mundo de Sofía de Jostein Gaarder. No bastará con conocer las referencias que se hacen a los trabajos de los filósofos, denominados asi históricamente. Es necesario leer, que digo leer, es necesario "estudiar" La critica a la razón pura, para tener un criterio bien formado sobre Immanuel Kant si deseo colgar el titulo de filósofo en la pared principal de mi sala de estudio. Para que mis realizaciones sean acordes a mi aspiración filosófica deberé, entonces, dedicarle muchos años de consciente esfuerzo a la obtención de un grado académico que me avale como filosofo. 
Y puede ser que no, que el filosofo sea alguien que se dedica a estudiar los problemas de la vida y a buscar la forma de entenderlos racionalmente. Claro que sin algunos estudios sus conclusiones quizá sean muy anticuadas, porque resolverá los problemas de la misma forma que ya lo hicieron otros antes. Sufrirá por las limitaciones de no pararse sobre los hombros de gigantes. Pero puede ser que los problemas los plantee y solucione de formas no tradicionales por no estar influido, ni condicionado.
Personalmente no dispongo de tiempo para estudiar al nivel de un experto de la historia filosófica y únicamente me interesa saber la generalidad de las corrientes filosóficas. De momento, ya tome una decisión en base a lo que conozco. Se que Platón y Aristóteles tomaron caminos divergentes, yo me inclino por aceptar la propuesta del segundo de ellos, que la realidad existe. Después asumo la propuesta de Rand, para conocer la realidad dispongo de mis sentidos y para actuar de acuerdo a la realidad dispongo de la razón.
Ninguno de ambos cumple con el requisito ser un historiador titulado en filosofía, pero sus propuestas me parecen sensatas. Y eso basta para mi que únicamente me sirvo de la filosofía para entender mi vida.

martes, 27 de marzo de 2012

Responsabilidad

Ya de regreso a mis habituales actividades en la red me encontré con un simpático articulo que se titula "Usted es pobre porque quiere" y en esencia la idea que presenta es:  Afirmar que los pobres lo son porque no han aprendido a hacer riqueza,  es lo mismo que decir que los ciegos lo son porque no han aprendido a ver y que a mí me asaltaron porque no he aprendido a evadir la violencia. Un traslado de responsabilidad de lo más cómodo para el agresor.
Algo de la afirmación central del articulo no me parecía correcto y me hizo ruido, pero no supe descifrar el inconveniente hasta hace unos momentos. 
Nada mejor que la oración de la serenidad, generalmente atribuida a San Francisco de Asís, para iluminar el análisis del articulo:
Dios, concédeme la serenidad
para aceptar las cosas 
que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas
que puedo cambiar y
la sabiduría
para conocer la diferencia...
¿Está la violencia bajo mi control? Aunque la respuesta es no, porque puedo buscar la forma de presionar a las autoridades para cumplan con su cometido; de todas formas, en el corto plazo, solo me queda aceptar serenamente la incapacidad de los gobernantes.
¿Está bajo mi control dejar de ser ciego? Definitivamente no, solo debo aceptar con serenidad la naturaleza de mi sentido de la vista.
¿Es mi situación de pobreza natural? Si ¿Es posible cambiar mi pobreza natural por una riqueza artificial? Si, porque otros ya lo han hecho ¿Que necesito para cambiar mi situación de pobreza natural? Sabiduría, para entender que es posible cambiar mi situación y también, sabiduría, para encontrar el camino para resolver mi situación. Además necesito valor para aceptar la responsabilidad de mi vida y valor para enfrentar la realidad con el ánimo de cambiarla.
No podemos retirarle la responsabilidad individual a cada uno sobre su situación en la vida. Aunque también es necesaria la sabiduría para entender la diferencia entre quienes si son capaces y quienes no de responsabilizarse.