El último De Paz
Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito. Aristóteles.
lunes, 22 de abril de 2013
Aperto libro
Para no ser de los que se callan, para dar testimonio a favor de aquellos apestados, para dejar al menos un recuerdo de la injusticia y la violencia que se les habían infligido, y para decir sencillamente lo que se aprende
en medio de las calamidades: que hay en los hombres mas cosas que admirar que cosas que despreciar.
Me dijo mi amigo: Albert Camus
¿Donde?: En La peste
jueves, 3 de enero de 2013
Aperto libro
Había un corredor que decía que, ya desde que empezaba a correr, y luego durante toda la carrera, no hacia más que rumiar para sus adentros una frase que le había enseñado su hermano, que también era corredor: Pain is inevitable. Sufferin is optional, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional, depende de uno. Por ejemplo, cuando una persona está corriendo piensa: "Uf, qué duro, no puedo más", lo de la dureza es un hecho inevitable, pero lo de poder o no poder más, eso queda ya al arbitrio del interesado. Creo que estas palabras resumen de manera clara y concisa lo más importante de un maratón.
Leído en: De qué hablo cuando hablo de correr.
Escrito por: Haruki Murakami
martes, 23 de octubre de 2012
Perdón y olvido
"Es por eso que nosotros invertimos una fortuna en medios. Creo que a través de los medios masivos podemos hacer llegar la voz a mucha gente, crear opinión de que debemos practicar el perdón, pues sin perdón no hay olvido. No podemos vivir en un país donde no haya perdón ni reconciliación".
Jorge H. López
En entrevista de Prensa Libre del 21 de octubre.
Al finalizar la lectura de la entrevista no puedo evitar los múltiples cuestionamientos que, atropellados, acuden a mi mente:
Si una mujer es victima de la violencia intrafamiliar, ¿la solución es que perdone y olvide?
Las esposas de los pilotos de unidades de transporte público, ¿deben enseñar perdón y olvido en el corazón de sus hijos huérfanos?
Mi vecino, que sostiene a su familia con su negocio de fletes ¿debe llenar el plato de sus hijos con perdón y olvido para los delincuentes que le robaron su vehículo?
¿Mis hijos deben aprender a perdonar y olvidar a los delincuentes de cuello blanco que elegimos cada cuatro años? Sin importar cuanto hayan robado, ni cuanta miseria generan a su paso.
¿Debo perdonar y olvidar los abusos de mis socios y amigos en los negocios, en el matrimonio, en la escuela? Y no ponerle punto final a sus desmanes.
Si la norma para vivir pacíficamente en sociedad es el perdón y no el respeto por el derecho ajeno, ¿para que gastamos tanto dinero en tribunales de justicia? ¿Para qué tanto esfuerzo por legislar?
¿Será que el perdón es bueno para la democracia y el olvido es mas importante que la república?
Y, si el perdón y el olvido son las metas, ¿cuál es el propósito de amenazar al pecador con el infierno?
¿Será que siempre debe prevalecer el valor del perdón sobre el valor de la justicia?
Jorge H. López
En entrevista de Prensa Libre del 21 de octubre.
Al finalizar la lectura de la entrevista no puedo evitar los múltiples cuestionamientos que, atropellados, acuden a mi mente:
Si una mujer es victima de la violencia intrafamiliar, ¿la solución es que perdone y olvide?
Las esposas de los pilotos de unidades de transporte público, ¿deben enseñar perdón y olvido en el corazón de sus hijos huérfanos?
Mi vecino, que sostiene a su familia con su negocio de fletes ¿debe llenar el plato de sus hijos con perdón y olvido para los delincuentes que le robaron su vehículo?
¿Mis hijos deben aprender a perdonar y olvidar a los delincuentes de cuello blanco que elegimos cada cuatro años? Sin importar cuanto hayan robado, ni cuanta miseria generan a su paso.
¿Debo perdonar y olvidar los abusos de mis socios y amigos en los negocios, en el matrimonio, en la escuela? Y no ponerle punto final a sus desmanes.
Si la norma para vivir pacíficamente en sociedad es el perdón y no el respeto por el derecho ajeno, ¿para que gastamos tanto dinero en tribunales de justicia? ¿Para qué tanto esfuerzo por legislar?
¿Será que el perdón es bueno para la democracia y el olvido es mas importante que la república?
Y, si el perdón y el olvido son las metas, ¿cuál es el propósito de amenazar al pecador con el infierno?
¿Será que siempre debe prevalecer el valor del perdón sobre el valor de la justicia?
martes, 2 de octubre de 2012
Porqué tiendo mi cama
Mi madre siempre insistía en la importancia que tenía cumplir con el ritual de ordenar mi cama al momento de levantarme. Me decía que era mi primera tarea. Hoy, a sus 81 años, es la primera tarea que ella hace, sin falta y también trato de hacerlo así. Es mas, insistía en no sólo estirar los cobertores (chamarras, sábanas y sobrecama), es necesario sacudir todo. Esta afición mía de leer, me llevo a enterarme, que antaño se acostumbraba sacar las sábanas por la mañana a recibir sol. Ahora, cuando dispongo de tiempo, así lo hago y cuando me acuesto resulta muy agradable la forma en que me recibe mi cama.
Cuando era pequeño solía refunfuñar mucho antes de hacer mi tarea matutina porque mi madre nunca se tomó la molestia de explicarme las razones. Y la tarea, filosóficamente hablando, tiene mucho sentido para mi. Resulta que mi propósito final en esta vida es ser feliz. El propósito que elegí racionalmente. Debo entonces procurar por todos los medios a mi alcance, una situación que me permita alcanzar mi meta.
La primera parte de mi plan es establecer las condiciones para que sea posible el logro. Me parece que para poder ser feliz, en primer lugar debo llevar una vida digna y eso es imposible en un medio ambiente donde prive el desorden y la suciedad.
El orden y la limpieza se pueden comprar con dinero, pero también se pueden obtener con un poco de esfuerzo y sentido de amor propio. El orden, entendido como para cada cosa un lugar y cada cosa en su lugar, y la limpieza, en el sentido de ausencia de suciedad y manchas, son requisitos ineludibles para lograr mi propósito de vida.
Y, por eso, tiendo mi cama.
Cuando era pequeño solía refunfuñar mucho antes de hacer mi tarea matutina porque mi madre nunca se tomó la molestia de explicarme las razones. Y la tarea, filosóficamente hablando, tiene mucho sentido para mi. Resulta que mi propósito final en esta vida es ser feliz. El propósito que elegí racionalmente. Debo entonces procurar por todos los medios a mi alcance, una situación que me permita alcanzar mi meta.
La primera parte de mi plan es establecer las condiciones para que sea posible el logro. Me parece que para poder ser feliz, en primer lugar debo llevar una vida digna y eso es imposible en un medio ambiente donde prive el desorden y la suciedad.
El orden y la limpieza se pueden comprar con dinero, pero también se pueden obtener con un poco de esfuerzo y sentido de amor propio. El orden, entendido como para cada cosa un lugar y cada cosa en su lugar, y la limpieza, en el sentido de ausencia de suciedad y manchas, son requisitos ineludibles para lograr mi propósito de vida.
Y, por eso, tiendo mi cama.
sábado, 30 de junio de 2012
Construir el futuro
La elección del camino a seguir
en la vida es una de las decisiones de mayor complicación que un joven debe
enfrentar, las opciones son muchas y el conocimiento, a esas alturas del
partido, muy escaso. Orientar apropiadamente al joven, sobre la mejor forma de
modelar su futuro es uno de los retos más inquietantes que debe enfrentar la
educación formal de hoy en día.
Los contenidos oficiales dedican
mayor atención al aprendizaje de conocimientos, que en un momento dado puede
resultar irrelevantes, que a propiciar el conocimiento interior de los futuros
adultos. Y es que no es una tarea fácil.
El esfuerzo significa intentar
ayudar al estudiante, a identificar cuáles son los gustos y las pasiones que
hacen palpitar intensamente su corazón, para que, más tarde, cuando le toque
elegir, este conocimiento le ayude a tomar una mejor decisión sobre su destino.
Y no solo eso, alimentar los sueños identificados haciéndole creer que es
posible lograrlos. Cuáles son los sueños posibles es tema para otra ocasión,
pero estos no debieran estar delimitados por la ignorancia.
La única forma que se me ocurre
para colaborar efectivamente en esta decisión es proveyendo a los jóvenes de
experiencias diversas que los ayuden a identificar sus gustos. Experiencias de toda
índole y del mejor nivel, Alfred Adler llama a esto “ampliar el campo
fenomenológico”. Desde bandas escolares sofisticadas con orientación
profesional, pasando por experimentos científicos y tecnológicos hasta
experiencias productivas en diferentes especialidades que les permitan
disfrutar del placer del logro. Cuanto más variadas e intensas las experiencias,
mejor.
Claro que esto significa un
esfuerzo adicional de parte de las entidades responsables de la educación,
privadas y públicas; sin embargo, los resultados seguramente recompensaran la
inversión con creces. Se le atribuye a Woody Allen la frase “Me interesa el
futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”,
parafraseando, podemos construir una visión que oriente los esfuerzos de los
educadores: “Nos interesa el futuro porque es el sitio donde nuestros alumnos
van a pasar el resto de sus vidas”.
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