
La vida deviene a veces un juego de palabras, pero no es menos verdad que el lenguaje marca el límite de nuestro mundo y de nuestro ser, como Wittgenstein ha escrito, a tal grado que, cuanto más pobre es nuestra forma de expresarnos, más estrecha es la visión de lo que somos. El lenguaje da sentido a nuestra vida, forja nuestra identidad, permite entender mejor nuestra historia. De ahí la importancia de enriquecerlo y conocerlo mejor. Y leer el Quijote tal vez sea una buena forma de llevar a cabo esta andadura, pues la lengua, como bien decía Unamuno, es la sangre del espíritu.
Leído en: Chapinismos del Quijote
Escrito por: Francisco Pérez de Antón
2 comentarios:
Siempre había abordado las conclusiones de Wittgenstein solo para delimitar la estrechez del lenguaje, pero este punto de vista es muy inspirador.
...ahh este don Paco!
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