jueves, 10 de septiembre de 2009

Anarquía y tribus

La más nefasta consecuencia de la incapacidad de nuestros gobernantes es la anarquía. Y se hace evidente en situaciones que parecieran carecer importancia y en otras que son graves, pero en ambos casos es obvia la ausencia de aplicación de la autoridad del Estado.

Los linchamientos son los casos graves, pero hay otros hechos cotidianos que son consecuencia de lo mismo, tal como un auto obstruyendo la circulación porque está estacionado en doble fila o el bus escolar que hace descender a sus pasajeros sin importarle los vehículos que vienen detrás, solo por mencionar dos de los triviales. No olvidemos incluir las cárceles donde gobiernan los reos, los territorios “liberados” donde las maras hacen imperar su ley y los corrales de las policías municipales de tránsito.

Quienes infringen la ley, lo hacen sin temor y quienes nos vemos afectados por sus delitos tenemos múltiples razones para temer: al delincuente, a la policía y a la reacción de los mirones, que nos pueden confundir con el delincuente.
Total, anarquía total.

Pero las victimas no permanecemos indiferentes, también reaccionamos formando tribus. Nos asociamos para defendernos de los criminales y resulta que dividimos el territorio.

Lo dividimos en pequeños feudos que sirven para defender a los pilotos de los ladrones, llamados parqueos públicos, colonias cerradas con rejas, asociaciones de madres angustiadas, asociación de esposas de pilotos asesinados y un largo etcétera. Aunque es preciso mencionar que también las pandillas de delincuentes se asocian en tribus de una amplia variedad de colores y sabores: partidos políticos, narcotraficantes, maras, bandas de secuestradores, bandas de asaltabancos.

Y es que nuestras opciones están contadas: si se queda solo, seguro será victima de los delincuentes o de la policía, porque tarde o temprano la tribus se van a enfrentar, y la otra opción es tener su tribu o formar parte de una; porque el Estado se aleja cada vez mas de su único legitimo propósito: el monopolio de la fuerza para garantizar la convivencia pacífica de los ciudadanos.

2 comentarios:

Walfred dijo...

Muy cierto ¿hacia adonde nos dirigiremos si sigue así la cosa?. Buen post.
Walf (@waphy)

Edwin Méndez dijo...

De paz: ¿Cuál es tu tribu?